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alveo

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Muertas en vida ante la pandemia capitalista

by alveo in In actuality
2 by May by 2020 11:24:12

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Diez evidencias de cmo el coronavirus encaja en la lgica del sistema hegemnico (y los medios lo ocultan).

A estas alturas ya has ledo muchos artculos sobre el coronavirus. Demasiados incluso. Infodemia. Todos ellos tienen dos elementos en comn. El primero porque aparece siempre: las cifras de muertes, de muchas muertes. Muertes, muertes, muertes; suma y sigue: muertes, muertes, muertes. Muertes sin vida. El segundo porque no aparece nunca: el capitalismo. (Silencio).

Hiptesis (suposicin de algo posible para sacar de ello una consecuencia).
Hemos sido engaadas. Coronavirus; muertes sin vida. Capitalismo; muertes sin vida y muertas en vida. El capitalismo reduce la realidad a sus intereses.

Tesis (lo dado, lo que se da por verdadero).
Estamos amenazados por un virus externo que no hace distinciones. Por seguridad tenemos que quedarnos en casa; todos y todo el rato. Con las manos muy bien lavadas. Lo ms importante es reducir la curva de muertes. Por suerte, contamos con hroes de nuestro lado. Necesitamos una voz nica que marque las pautas, la unidad de unos pactos que nos brinden una fortaleza sin fisuras. Y sin ideologas, porque de esta saldremos con los criterios de la ciencia y los avances de la tecnologa. Es cierto que hay algn que otro insolidario que amenaza nuestro futuro, pero las fuerzas del orden y la necesaria colaboracin ciudadana lo tienen controlado. Ojal volvamos pronto a la normalidad. Mientras tanto, no perdamos el tiempo: podemos hacer muchas cosas.

Anttesis (cuestionamiento del estado original. El complemento contrario de la tesis como nica forma de comprender un contexto complejo).

Primera evidencia capitalista: la amenaza son los otros, levantemos muros.

Algunas teoras dicen que el virus proviene de un pangoln, una especie muy demandada en latitudes asiticas. Otras subrayan que sali de un mercado chino. Aunque por despiste o de forma intencionada tambin puede haber salido de un laboratorio puntero. En realidad, la historia no cambiara mucho, pues no hace falta la Covid-19 para saber de lo que es capaz la raza humana. Lo que est claro es que el virus es extranjero. Levantemos muros! Letra pequea: para las personas, que los capitales fluyan. Y sobre todo, nada de recordar que todos los virus infecciosos de las ltimas dcadas estn muy relacionados con el sistema alimentario agroindustrial impuesto por el Norte a beneficio de sus transnacionales: transgnicos, agrotxicos, deforestacin, monocultivos y una larga letana de atrocidades contra la naturaleza. Somos una parte de esa naturaleza. Pero el capitalismo necesita enemigos y estos siempre vienen de fuera.
Muertas en vida: las periferias, los sures de geografa diversa, los orientes, la diversidad biolgica, el ecosistema, las sin-papeles frente a las aduanas, las racializadas.

Segunda evidencia capitalista: las clases sociales no existen.

Nadie est a salvo. Pero sucede que apenas un puado de personas ha muerto con su nombre y sus apellidos puestos. Porque no es lo mismo dormir al raso en el interior del departamento boliviano de Pando que ser un propietario en Berln, tener un seguro privado que ni acceso al agua potable, no es lo mismo estar en la veintena que en la senectud, ser futbolista de un club puntero que prostituta, no es lo mismo teletrabajar para una multinacional que desplazarse en metro para ser una comemierda 24/7 en Ciudad de Mxico. Miles de seres humanos estn muriendo en la fosa comn del anonimato. Somos existencias vulnerables, bajo un esquema desigual e injusto de exclusiones. Pero el capitalismo necesita la estabilidad, nada de sobresaltos ni de luchas de intereses.
Muertas en vida: las empobrecidas, las sin derechos, las pisoteadas, las rejodidas, la clase explotada, la que no tiene trabajo, las revolucionarias, las luchadoras.

Tercera evidencia capitalista: el crecimiento est por encima de todas las cosas.

El crecimiento es una obligacin sistmica para un sistema que, en caso contrario, se colapsa. Por eso ahora y siempre lo importante es reflotar la economa. La que mueven unas empresas muy concretas, las ms grandes, en un sitio muy abstracto, el mercado. La Bolsa (el parqu de Wall Street, el Ibex-35, el Nikkei 225) o la vida (la de Claudia, la de Andrs, la de Mara). El PIB (que genera un gran supermercado) o el sustento (los pequeos huertos de autoabastecimiento). Somos seres finitos y dolientes en un ecosistema igualmente finito. Pero el capitalismo necesita acumularse sin fin.
Muertas en vida: moradoras de la economa sumergida, cuidadoras, supernumerias, gentes no productivas, las invisibilizadas, los nadies, las zonas rurales.

Cuarta evidencia capitalista: solo hay sujetos individuales.

La sociedad existe nicamente como agregado de individuos aislados. Es ah donde tienen cabida las gestas del personal sanitario, no como sector, sino como hroes y heronas atomizados. Estrangulados como colectivo, no aspiran a mejorar sus condiciones de vida (nunca es buen momento para las reivindicaciones de dignidad colectiva), sino al aplauso programado para las 20:00 horas y a que sus hazaas conquisten la tendencia viral del momento. Solo en ese horizonte individualizador tiene sentido entronizar a figuras concretas: el deportista solidario (el mismo que desde su mansin con piscina nos pide solidaridad porque, l s, nos da el uno por ciento de lo que gan la segunda semana de enero por sus derechos de imagen), el multimillonario modlico (aunque done 30 tras haber robado 100 en elusin de impuestos). Somos cuerpo social. Pero el capitalismo solo existe a partir del individuo autosuficiente reflejado en contramodelos excepcionales.
Muertas en vida: las sindicalizadas, las mareas, los colectivos, los movimientos sociales, la comunidad, la cuidadana, las comunidades y los pueblos en lucha.

Quinta evidencia capitalista: el consenso es lo deseable.

Hay que remar todos a una. Aunque no todas estemos en el mismo barco y las haya a la deriva y sin capacidad de nado. Aunque algunas sean urbanitas de hormign y otras rurales de campo. Occidente se ha erguido sobre los acuerdos, sin importar si son impositivos ni a quienes excluyen. La unidad como virtud. El consenso por bandera. Aunque los pactos no son garanta de nada y quienes tienen el micrfono son siempre los mismos. La verdad nunca es absoluta, las verdades no se tienen ni se conquistan, son habitadas por unos cuerpos finitos y dolientes. Nos conviene dejar abiertas las conversaciones. Y no subestimar ni la importancia del disenso ni la del conflicto. Somos cuerpos encarnados. Pero el capitalismo es un contrato social que unos pocos firman por el bien de toda la humanidad.
Muertas en vida: las excluidas del dilogo, quienes discrepan, las acalladas, las silenciadas, a quienes se les ha quebrado la voz, las amordazadas.

Sexta evidencia capitalista: las ideologas ya pasaron de moda.

Cada vez ms seoros tecncratas toman decisiones por nuestro bien, ltimamente acompaados por otros seoros uniformados y sus condecoraciones. Si hubiera decisiones perfectas y objetivas, estaramos gobernadas por un cdigo binario. Pero los tecncratas y los uniformados son personas. La poltica puede ser muchas cosas, menos apoltica. La propia ciencia impuesta por Occidente es pura poltica con una ideologa muy concreta y por eso, entre otras cuestiones, el descubrimiento de una vacuna ha desatado una carrera egosta entre las farmacuticas. Patentes. Libre mercado. Capitalismo. El colapso sanitario aprovechado como negocio. Con la tecnologa sucede lo mismo, que esconde su ideologa: las aplicaciones de rastreo para combatir el coronavirus podran ser de cdigo abierto, es decir, verificables y disponibles para cualquiera; pero tenemos el duopolio de iOS y Android. Somos seres polticos. Pero el capitalismo presenta el nico sistema-mundo posible y deseable, un paradigma ahistrico.
Muertas en vida: las partisanas y las partidistas, la solidaridad internacional, la cooperacin entre pares, la poltica y las ideologas, otras vidas y otros mundos posibles.

Sptima evidencia capitalista: la ley, el orden y la propiedad privada.

Dentro y fuera como fronteras necropolticas construidas sobre lo cotidiano. Nos hemos convertido en logaritmos rastreables por seguridad. Las fuerzas del orden, ostentadoras de la nica violencia permitida, velan por el cumplimiento de la ley. Y a los buenos ciudadanos les es encomendada la supervisin de su correcto cumplimiento. Bienvenidos a la sociedad disciplinaria total: se monitoriza cada opinin, cada pestaeo de ratn, cada paso. Todos somos carceleros. En el entretanto ya no hay espacios pblicos, hemos perdido las plazas, nos han echado de las calles. Pero nos queda la propiedad privada: el piso de Madrid con vistas a la plaza y el balcn desde los que vigilar, el mvil de ltima generacin para denunciar injusticias. En algn punto hemos olvidado que lo legal no siempre coincide con lo legtimo. Pero el capitalismo es una fortaleza a prueba de crisis y su seguridad es la nuestra.
Muertes en vida: las insumisas, las rebeldes, las legtimas aunque ilegalizadas, las transformadoras, las osadas, las asamblestas, las barrieras.

Octava evidencia capitalista: el tiempo no se pierde, se exprime rpido.

El confinamiento brinda listas interminables de quehaceres. Desayuno a las 7:30, un mail y tres tweets, spinning de 9:00 a 10:00, videollamada grupal, misa de 12:00, e-learning, comida a las 14:00, las noticias, un webseminar para invertir en Bolsa. Y todo muy deprisa, mejor dos o tres actividades al mismo tiempo (multitasking), porque adems hay que cocinar y desinfectar y cuidar y a las 20:00 hay que asomarse a la ventana. Para aplaudir y para tocar el violn. Entonces te das cuenta de que no sabes nada de violines, y te sientes culpable, tambin por no haber hecho el pino puente mientras leas (el WhatsApp). Menos mal que cenas pronto y no te da tiempo pensar, tienes cosas que hacer: esta noche toca serie. La vida se saborea d e s p a c i o. Pero el capitalismo exige una velocidad de vrtigo, instantnea incluso, que te permite hacer de todo (menos perder el tiempo).
Muertas en vida: especialistas de lo intil, el derecho a la pereza, el aburrimiento como virtud, las mentes l e n t a s, las soadoras, la reflexin y la lectura (de libros).

Novena evidencia: el lenguaje tambin tiene dueo.

Una de las medidas estrella del Gobierno de coalicin en el Estado espaol son los ERTE (Expedientes de Regulacin Temporal de Empleo), es decir, un hoy te despido masivo y maana ya veremos. Tambin han aprobado crditos (o sea, dinero que luego hay que devolver con intereses) para que los inquilinos paguen el alquiler a los pequeos propietarios, que el mismo Ejecutivo (la socialdemocracia y el socialcomunismo sin anticapitalistas) define que son quienes tiene hasta diez inmuebles en propiedad. Hace tiempo que nos conformamos con apellidar conceptos creados por el sistema: desarrollo sostenible, capitalismo verde, democracia participativa. Y lo ms preocupante es que insistentemente aboguemos por recuperar una normalidad que, para muchas, es fatalidad, mortalidad, precariedad. Necesitamos un lenguaje transformador, subversivo. Somos lenguaje. Pero el capitalismo es dueo del Scattergories y suyo es el lenguaje con el que maquillar, subrayar y ocultar realidades.
Muertas en vida: el buen vivir (mejor, sumak kawsay, ande reko), la cuidadana, el pluriverso, mandar obedeciendo, los derechos de la naturaleza, sentirpensar.

Dcima evidencia: consumo, luego existo.

De un capitalismo crecentista estructurado en torno a la oferta (produccin) se ha pasado a un capitalismo igualmente crecentista, desregulado en funcin de la demanda (consumo). Y de este, a otro capitalismo crecentista apuntalado en el anhelo de dicha demanda (deseo de consumo), experiencia an mucho ms desnaturalizada que separa la maquinaria econmica de toda constriccin fsica. Los supermercados en un primer momento y los centros comerciales despus, hasta la llegada de las plataformas de comercio en lnea, sustituyeron a las fbricas y a las empresas como los nuevos no-lugares en los que construir ciudadana. Tenemos necesidades vitales: comida, abrigo, cuidados. Pero la locomotora del capitalismo ya ha fijado sus dos primeros destinos postpandemia: el consumo desbocado y el monocultivo del turismo.
Muertas en vida: la quietud, las improductivas, las economas de subsistencia, quienes viven la vida sin consumirla, sin transformarla en una acumulacin de instantes.

Sntesis (proceso de tejer nuevos horizontes por los que seguir caminando)
El coronavirus es el sntoma, el capitalismo la enfermedad. La realidad no se reduce a lo existente. No hay vida sin muerte ni muerte sin vida. Y hay muertas en vida. Solo un puado de vidas importa para un capitalismo que lo invade todo, incluida la pandemia. Hay millones de vidas prescindibles, vidas negadas que ni siquiera son lloradas. Muertas en vida.

Posdata. Los medios de comunicacin tambin son capitalistas.
Un da menos de confinamiento. La censura postmoderna es un torrente de mensajes repetidos de diferente manera. As germina as la censura de la propaganda, la publicidad enmascarada de informacin. Una decena escasa de conglomerados mediticos inunda el UNIverso comunicativo con sus intereses. Enrocadas en las grandes capitales de provincia, las redacciones producen informacin entre autocensuras e hipotecas. Mientras tanto, el periodismo freelance colabora con la precariedad entre miserias y visibilidades.

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Miraflores - 5 by May by 2020, 21:40
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