BLOG DE vanny_3112 11-03-2010 : Conejo dona su cuerpo a una paella Borrachito días antes de su heroico final.
Una familia de León vivió ayer una intensa jornada de duelo al ver que la mascota de la pequeña Susana Sánchez -un conejo común de color negro y blanco llamado Borrachito- decidía poner fin a su vida por propia voluntad. “Se llamaba Borrachito porque le gustaban mucho los borrachitos y los dulces y las galletas pero sobre todo los borrachitos. Pero ahora ya no está, dice mi madre que era la voluntad del conejo donar su cuerpo a una paella y nos lo hemos comido”.
“Mi hija estuvo buscando al conejito durante toda la mañana. Luego vio que había arroz con conejo para comer, entendió la situación y se puso a llorar. Costó mucho tranquilizarla pero le explicamos que había sido el propio Borrachito quien así lo quiso y poco a poco fue calmándose” explica la madre de Susana. “Al final le enseñamos una carta firmada por el propio conejo donde expresaba que su último deseo era fundirse en un festival de arroz y color para formar parte de algo superior. Ha sido ella misma la que ha visto que se trata de un suceso extraordinario y ha insistido en llamar a la prensa para que todo el mundo pueda honrar la memoria de Borrachito”.
La carta en la que el animal se despide de Susana.
“Yo ya le he explicado a mi hija que se notaba que Borrachito quería tener el final que tuvo. Se ha sacrificado por nosotros y eso es de agradecer. Cuando cocinábamos arroz con verduras le miraba a los ojos y notaba que él sabía que a ese arroz le faltaba algo. Creo que llevaba meses esperándolo y ya no ha podido más. Tuvo que suponerle un gran esfuerzo tener que aguantar todo este tiempo sabiendo que su sitio, su destino final, estaba en otro lugar” dice Juan Sánchez, el padre de la niña. “Más allá de la nota que el propio conejo escribió delante de mí y de mi mujer, la prueba definitiva de que él realmente quería acabar así es que el arroz estaba riquísimo”.
Borrachito, que llegó a la casa familiar el pasado enero, era un conejo de hábitos tranquilos. Adoraba las zanahorias y los bizcochos, que Susana le daba siempre que podía. Juan, sin embargo, procuraba alimentarlo con pienso y no le gustaba que su hija le diera comida inapropiada. “A papá Borrachito le gustaba mucho. Siempre estaba acariciándole la barriga y pesándolo para vigilar que estuviera bien de salud. Creo que es el que está más triste”, dice Susana. “Está tan triste que dice que va a comprar otro”.
Algo me ronda la cabeza, a ver, quando tu cuelgas un diseño, la gente te va diciendo que es lo que le ve para mejorarla.... pero eso no se dice para que se quede escrito y nada mas, la question es mejorarlo no?? entonces..... se deveria mejorar el dibujo y volver a colgarlo??? o se supone que si pampling ve un diseño que tiene futuro pero necesita arreglos ya lo informaria??? lo digo porque yo personalmente me gustaria mejorar los mios, pero ser que repetir diseños es un poco pesado, porque puede ser que los cambios sean minimos, de color o de forma...
Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un enorme árbol, cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales; a veces, los muertos tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición... . La carretera era muy larga, colina arriba, el sol era muy fuerte, estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un poartal magnífico, todo de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde manaba un agua cristalina. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada. . -Buenos días. -Buenos días -respondió el guardián. -¿Cómo se llama este lugar tan bonito? -Esto es el Cielo. -Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos. -Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. -Y el guardián señaló la fuente. -Pero mi caballo y mi perro también tienen sed... -Lo siento mucho -dijo el guardián-. Pero aquí no se permite la entrada a los animales. . El hombre se llevó un gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo; dio las gracias al guardián y siguió adelante. Después llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puertecita vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero; posiblemente dormía. . -Buenos días -dijo el caminante. El hombre respondió con un gesto de la cabeza. -Tenemos mucha sed, yo, mi caballo y mi perro. -Hay una fuente entre aquellas rocas -dijo el hombre, indicando el lugar-. Podéis beber tanta agua como queráis. -El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed. . El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre. -Podéis volver siempre que queráis -le respondió. -A propósito, ¿cómo se llama este lugar? -Cielo. -¿El Cielo? ¡Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo! -Aquello no era el Cielo, era el Infierno. . El caminante quedó perplejo. -¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe de provocar grandes confusciones! -¡De ninguna manera! En realidad, nos hacen un gran favor. Porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos... . . . [Paulo Coelho - "El Demonio y la señorita Prym"]